Publicado: 21 de Enero de 2016 a las 14:39

¿Una terapia es siempre larga?

Una terapia no necesariamente tiene que ser larga. Dependerá de muchos factores, como el tipo de problema o si hay más de uno, el tiempo que hace que se mantiene, la confianza en el cambio, la confianza en la psicología, la capacidad de introspección y  la implicación de la persona en la terapia, entre otros.

¿Cuántas veces tengo que ir?

El número de sesiones dependerá de muchos factores. Normalmente hacemos una sesión a la semana durante el proceso de evaluación. En la fase de terapia dependerá de la interferencia del problema en la vida del paciente para aconsejar una sesión semanal o quincenal. En el 80% de los casos las sesiones son semanales.

¿Cuánto dura una sesión?

La duración de una sesión, tanto de evaluación como de tratamiento, es entre 50 y 60 minutos.

¿Sólo hablo yo en la terapia? 

En general se establece un diálogo, pero dependerá de la problemática y de las características del paciente. En las sesiones de evaluación habla más el paciente y en el resto puede haber muchas sesiones edonde el psicólogo interviene más que el paciente.

¿Es normal tener vergüenza por ir al psicólogo?

Es muy habitual. La mayoría de personas evitan ir al psicólogo a pesar de necesitarlo, ya que aún hay muchos prejuicios sociales. Aún está mal visto ir al psicólogo y mucha gente no explica que acude. En las primeras sesiones muchas personas están nerviosas porque sienten vergüenza por los motivos de consulta y por no ser capaces de resolverlos. Son errores importantes que se han de afrontar. Es importante  plantar cara a los tabúes, aceptar la vergüenza y romper el hielo viniendo a la primera visita. La confianza con el psicólogo eliminará la vergüenza y la ansiedad en las siguientes visitas.

¿Sólo se habla del pasado y de los traumas?

En mi consulta no trabajamos exclusivamente en el pasado, sino en el presente y el futuro. A pesar de esto necesitamos evaluar muchos aspectos del pasado para entender y mejorar el presente y el futuro.

¿Las personas podemos cambiar?

Las personas podemos cambiar si queremos y lo intentamos con perseverancia. 

¿“Somos así” por genética o por aprendizaje?

Es la gran pregunta, una de las más frecuentes. Hay muchos aspectos genéticos, pero a pesar de eso, la psicología aporta estrategias para evitarlos y evitar que interfieran.
La mayoría de aspectos o rasgos de personalidad los hemos ido adquiriendo a través de la experiencia y de la inculcación de nuestra familia, amistades, entorno y cultura. Por lo tanto, creemos que somos una suma de hábitos adquiridos de pensamientos, emociones y conductas que interaccionan con los genéticos. Entonces, podemos desaprender los que nos perjudican y aprender de nuevos y más saludables. 

¿Pueden haber recaídas?

Sí que se puede volver a recaer si la persona no ha automatizado y aprendido las estrategias enseñadas o si deja de practicarlas hasta que queden del todo fijadas.

¿Qué diferencia hay entre un psicólogo y un psiquiatra?

La principal diferencia es que el psicólogo no puede recetar porque no es médico y el psiquiatra en cambio, sí. El psicólogo suele ser más experto en las terapias ante los trastornos mentales no severos. Mientras el psicólogo utiliza el diálogo y la reestructuración, el psiquiatra suele utilizar más la medicación para provocar la mejoría.

¿ La terapia me puede cambiar la personalidad y hacerme ser diferente?

La terapia intenta cambiar los aspectos que la persona quiere y lucha por ellos, pero no cambia la estructura de la personalidad, ya que éste no es el objetivo de la persona ni de la terapia.

Cuando una pareja va al psicólogo, sirve de algo?

Es verdad que la mayor parte de parejas que acuden a consulta para seguir una terapia de pareja están muy deterioradas. Acuden, a veces, demasiado tarde. Por eso tenemos un porcentaje elevado de separaciones a pesar de haber realizado la evaluación o terapia psicológica . Todo y eso, las personas se convencen de la separación y ayudamos a realizarla. En otros casos y gracias a la terapia de pareja, esta mejora sus incompatibilidades y su estado de ánimo y sale reforzada con mucho bienestar.

Para mi el éxito terapéutico consiste en que las personas sean felices y tengan calidad de vida. Por eso se aconseja la lucha por salvar la relación en algunos casos y la separación en otros. Siempre después de un proceso intenso de evaluación y objetividad por parte del psicólogo de pareja.


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